Introduce los viajes que ya has hecho. La calculadora saca los días usados dentro de la ventana móvil de 180 días, los días que te quedan, el último día en que podrías quedarte y el primero en que podrías volver. Funciona en tu navegador: no se sube nada y no hay que registrarse.
Puedes estar en el espacio Schengen 90 días en cualquier periodo de 180. Los 180 días no son un bloque fijo que se reinicia: son una ventana que se mueve contigo. Para saber si hoy estás en regla, miras atrás los últimos 180 días, cuentas los días que estuviste dentro, y ese número tiene que ser 90 o menos.
La consecuencia que a todo el mundo se le escapa es que la ventana sigue deslizándose. Un día que pasaste dentro sale del recuento exactamente 180 días después, y por eso los días vuelven de uno en uno y no todos a la vez.
Sí, y también cuenta el día en que sales. Los dos valen como días enteros, por pocas horas que estuvieras allí de verdad. Es la regla que aplica la Comisión Europea, y es lo que hace esta calculadora.
Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia y Suiza. Cuentan todos juntos: una semana en Portugal y una en Polonia son dos semanas, no una cada una.
Irlanda no está dentro, y el Reino Unido tampoco. El tiempo que pases allí no consume tus 90 días, pero tampoco te los devuelve: eso solo lo hace el tiempo que pasa.
Si tienes un visado nacional de larga duración o un permiso de residencia de un país Schengen, los días que pases en ese país no restan de tus 90. Los días en los demás países Schengen sí. Esta calculadora cuenta todo lo que introduzcas, así que deja fuera las estancias cubiertas por tu permiso.
Lo decide el agente de fronteras del país por el que sales, y va desde una anotación en tu expediente hasta una multa y una prohibición de entrada de uno a cinco años. Unos días de más suelen ser la diferencia entre una molestia y un problema que arrastras durante años, que es justo el motivo para contar antes y no en el aeropuerto.
Una calculadora responde por los viajes que te acordaste de escribir. Las dos formas de que te pillen son olvidar un fin de semana de hace ocho meses y releer un número que el mes pasado era correcto y hoy no lo es porque la ventana se ha movido.
Stint es el mismo cálculo, hecho por ti: registra en segundo plano día a día en qué país estuviste, guarda todo el histórico, y cada número se abre en la lista exacta de días que hay detrás, para que puedas comprobarlo en vez de fiarte. También lleva los límites que no son Schengen: los 183 días de la residencia fiscal, la prueba de las medianoches en el Reino Unido, el substantial presence test estadounidense, la ventana de un visado o un mínimo de presencia que hay que alcanzar para mantener una residencia.